azul piel

Cuando hicimos Julio en tu habitación,

de tus defectos, obras de arte,

y en tus escamas cosimos olas.

Cuando la piel se nos hizo invierno

y los corazones, crisálidas.

 

Y a pesar de Diciembre,

casi se prende el hambre de vernos lobos corriendo.

 

de mirar corrernos.

 

Nos adelantó la vergüenza                                        (como siempre)

y fue oscuridad entre dos cuerpos,

carga torpe, viento libre entre barrotes

y nos hizo iceberg por cada diente.

 

ojalá

los tuyos

en mi boca.

 

Permaneceremos fríos sin quererlo,

aturdidos en el pasado y agrietado mi recuerdo.

“porque quien no juega con fuego, acaba helado”

 

Y yo, que me muero por hundir puertos

y ser calentamiento global,

quiero que seas la première

y yo la lluvia.

 

Tus olas

y las mías

escarcha abdominal

choque con doble helado

floración chisposa

(aurora boreal del desgaste emocional)

..

Hay que hacer comprender a la Luna que no está sola,

así que túmbate a mi lado,

dame la mano

y finge un rato,

que si no somos imposibles

somos de otro universo,

y de eso está más cerca ella

que nosotros

de prometernos juntos.

vivimos de no vivir

Vivimos de la ansiedad espontánea,

del odio en el corazón,

de crudos inviernos bajo la piel,

de uñas en nuestro hipocentro,

de instantes de noche

y de noches sin estrellas,

de filtraciones en vano,

de ríos y esquizofrenias,

de vender bisutería falsa,

de latidos en el agua

y carbón en la garganta.

 

Respiramos por cansancio,

soñamos por no vivir mejor,

y vivimos de no vivir.

superfluo

Soy la sombra detrás de la farola,

el álbum de fotos que no me conoció,

la brisa en agosto

y el café después de las ojeras.

 

El vecino de la muerte,

la mariposa reprimida

y las alas arropadas.

 

Soy confuso y confusión.

Soy mar y no río

y me muero de tristeza

si no hay nadie que me llueva.

 

La humedad en París

y un ave entre las nubes.

Amor sin correspondencia

y los besos que nunca di.

 

Los abrazos inesperados,

las sonrisas camufladas,

los sueños con antagonista

y el olvido bajo los párpados.

La noche que explotó.

28 de agosto de 2016. La noche en la que me di cuenta de que la bruma desaparece con un aliento de amabilidad, de que tu luz es una más entre todas las farolas y de que las rosas no hacen daño si evitas las espinas.

Perdí el miedo a las calles para guardarlas una lágrima en una botella de ron y en la que me emborraché con mis estrellas.

La noche que fui un poco más libre.

#1

Déjame hablarte de aquel chico,

de cómo le caía un lagrima por las mejillas

y de cómo cada comentario le rompía el corazón.

 

Los días grises eran sus preferidos,

sentado bajo la lluvia,

ahogándose con llantos y mordiscos en las manos.

 

Déjame decirte

que estaba vacío, decía,

mientras llenaba la jarra de otros con su propio vaso y era fiel a su jardín

aunque no tuviese flores.

 

Pasaba los inviernos atado a los pies de un sauce,

vestido de blanco y con arena en las pestañas,

con una botella de alcohol y algunas cerillas para encender un fuego al que llamaban amistad.

 

Y empezaron los incendios en los montes.

Los poros de ceniza y los pulmones de humo rosado.

Se había prendido como el hilo de un petardo,

e imitando al oscuro cielo, no reaccionó, hasta que el Sol abrió la puerta,

se acercó a su oído y le gritó te quiero.

 

.

Cojamos tonos de Luna y veámonos como Belleza,

aspira con fuerza, hundámonos en el atardecer.

Bucea y florece donde no llegan tus ojos,

rompamos las barreras de la oscuridad

y fundemos el reino de la imperfección.

 

Cojamos voces bajas y vistámonos de estrellas.

Creamos en nuestro brillo y matemos las ganas de volver al principio,

de no encontrar razones,

de perdernos en nuestras salidas.

 

Besemos las heridas y cosamos los corazones.

Dejemos de lado los espejos rotos, que ya los barrerá la vida,

y como en un llanto de cuna, amanece un poco más despierta.

Sin ojeras, sin lagunas, sin sábanas en el suelo, sin tí, compañera.

 

Somos barcos de papel en un mar de ojos ciegos,

icebergs supervivientes de los gritos de la industria,

medusas a contracorriente.

 

Somos preciosos, somos estrellas

y no nos van a apagar.